Un día mientras mi padre estaba de visita, nos tocó salir de compras en mi auto. Una vez hechas, salimos del supermercado con varias bolsas en las manos. Abrí la cajuela del auto y para sorpresa de todos, estaba llena de cajas con materiales de iglesia. Lo cual hizo que tuviéramos que dejar las bolsas en el suelo y abrir espacio entre todos esos materiales para las compras. Mi padre, al ver la cajuela, simplemente sonrió y comentó: «Así es como llevan la cajuela todos los pastores. Pero no debería ser así».
Aunque no sé si todos los pastores llevan sus materiales así, sentí mucha vergüenza al darme cuenta de que debía encontrar una solución al problema. Sabía que no podía deshacerme de los materiales, pero no quería llevar mi cajuela desordenada e incómoda para el resto de mi vida.
Aquí te comparto la estrategia que diseñé para enfrentar este problema:
1. Comprar una caja de materiales.
Lo primero que hice fue comprar una caja de plástico en la que pudiera llevar mis materiales con cierto orden. De esta manera, la próxima vez que abriera la cajuela, no se vería un montón de cajas ni materiales regados. En su lugar, se vería una bonita caja azul.
2. Bajar y subir los materiales.
El error que cometía antes era pensar que nunca sabía cuándo iba a necesitar algún material. Pero si no tomaba medidas, tendría que resignarme a dos escenarios: llevar mi cajuela siempre llena de materiales que muchas veces no usaría o no tener el material necesario cuando lo necesitara. Ambos escenarios eran poco profesionales, así que necesitaba un plan.
La solución que encontré fue aprovechar el día de oficina para hacer lo siguiente:
- Revisa tu itinerario y observa las iglesias que visitarás durante esa semana. (Considerar también aquellas que queden en tu ruta).
- Revisa los materiales que tienes en oficina y seleccionar los que corresponden a esas iglesias.
- Llama a los encargados de las congregaciones y recuérdales que los visitarás durante esa semana. Luego, pregunta si necesitan algún material.
- Empaca todo en tu caja de materiales y listo. Tendrás lo que necesitas.
Repetir esta actividad cada semana, evitará el acumulo de material innecesario en tu cajuela y te ahorrará mucho tiempo durante la semana. Así la próxima vez que abras tu cajuela lucirá organizada y nunca más tendrás que decir: «se lo traigo a la otra»
Espero que esta estrategia te haya resultado útil. Si conoces alguna otra compártela en los comentarios.