Tiembla Wall Street

Esta semana sucedió una historia digna de una película de Holiwood. Por supuesto que no sería una película llena de efectos especiales y largas escenas de acción. Sería uno de esos filmes que nos demuestran que la realidad supera a la ficción.

En el foro de una red social, un grupo de jóvenes y adolescentes se reunieron para hablar sobre los abusos del mercado de acciones en Estados Unidos. Motivados por estas charlas, decidieron hacer algo para dañar loos fondos multimillonarios de Wall street.

¿Cómo puede hacerse eso? No estoy seguro que siempre se pueda pero estos chicos encontraron un hueco en el sistema.

Resulta que existe una operación llamada «Vender en corto». De manera rudimentaria la explicación sería: apuestas a qué las acciones de una empresa van a bajar y si en efecto, estas acciones bajan, ganas dinero.

Los grandes fondos de inversión apostaron cantidades enormes de dinero a qué las acciones de la empresa GameStop bajarían. En el mundo de las grandes finanzas, no había nada que impidiera que estas acciones bajaran. Así que era dinero fácil y seguro.

Muy alejados de los grandes despachos de Wall Street, desde hogares comunes y corrientes de los Estados Unidos, un grupo de jóvenes se organizó para comprar acciones de la empresa GameStop. Esto arruinó la apuesta de los grandes tiburones. Al haber muchas personas dispuestas a comprar, las acciones subieron de precio. Esto hizo que los grandes fondos perdieran la apuesta y junto con ella millones de dólares.

Pasaron horas antes de que los gigantes de Wall Street entendieran lo que estaba pasando. Un grupo de jóvenes los había puesto al borde de la banca rota.

Un día veremos libros y películas sobre esta historia. Sin embargo, la pregunta que me da vueltas en la mente es ¿Qué pasaría si los jóvenes adventistas hiciéramo lo mismo?

No hablo de reunirnos en un foro, hablo de reunirnos en las iglesias. No hablo de organizarnos para destruir fondos millonarios, hablo de organizados para aliviar el dolor que el pecado produce, en quienes no conocen a Jesús.

Si estos jóvenes detrás de una computadora pudieron hacer eso, los jóvenes adventistas de la mano de Dios podrían hacer mucho más.

Dios sabe lo mucho que se lograría si los jóvenes se comprometieran con la causa. Por eso dijo:

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”

(1 Tim. 4:12)

Nos vemos en nuestro foro este sábado por la tarde.

Pr. Ángel de la Cruz

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