La capilla de San Bernardo

En una colina al este de Córdoba Argentina, sobre un monte lleno de árboles. Se encuentra una capilla. La capilla de San Bernardo.

Fue construida en lo que antes era una casa rural y sus corrales. No cuenta con agua, luz o alguno de los servicios básicos.

Sin bancas ni grandes pinturas y mucho menos un púlpito desde donde predicar, sus únicos adornos son dos palos, uno vertical y otro horizontal separados entre sí.

En condiciones como esta cualquiera podría pensar que aquel lugar es todo, menos una iglesia. Sin embargo su creador, el arquitecto Nicolás Campodonico, colocó estos maderos hacia la puesta de sol. De tal forma que las sombras de ambos palos se proyectan en las paredes del interior.

Cuando la noche termina y el sol poco a poco comienza a bañar la capilla, aquellos maderos se proyectan separados pero conforme el sol comienza a brillar más y más, aquellas sombras comienzan acercarce una a la otra.

Hasta que durante la puesta de sol, aquellas sombras se cruzan y sobre las paredes de aquella capilla sin púlpito, se proyecta el Sermón más hermoso de todos: la Cruz de Cristo Jesús. Símbolo de nuestra redención.

Quién diría que todo lo que se necesitaba para que unas paredes vacías y unos troncos sin nada interesante; ofrecieran el mensaje más hermoso de todos, era un poco de luz.

Tal vez es la misma luz que necesitas para que todos tus pedazos rotos, cuenten una hermosa historia de salvación y no la historia triste que llevas sobre tus hombros.

Jesús lo dijo así:

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (S. Jn. 8:12)

Deja que el Sol de Justicia brille sobre ti y dibuje en las paredes vacías de tu corazón un mensaje de amor.

Pr. Ángel de la Cruz

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