Ignaz Troxler descubrió en 1804 que cuando una persona fija sus ojos en un punto específico, de manera automática la visión periférica se desvanece.
Es decir, que si colocas un lápiz frente a ti y concentras tu mirada en él, todo lo demás “desaparecerá.”
Esto se debe a que tus neuronas necesitan estímulos constantes para no omitir lo que sucede a tu alrededor. De modo que al colocar tu vista en un solo punto, tu cerebro comienza a ignorar todo lo demás.
Si lo piensas un poco, el descubrimiento de Torxler podría ser de mucha ayuda en la vida espiritual.
No por nada el autor de la carta a los Hebreos, nos advierte sobre la importancia de este efecto para los Cristianos:
“[…]corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe […]” (Heb. 12:1-2)
No permitas que el enemigo te distraiga, esta carrera solo se gana si fijas tu mirada en Jesús.
Sí colocas tu vista en el mundo y sus deleites
No permitas que las tentaciones del mundo desvanecan a Jesús de tu vida. Fija tu mirada en Cristo y observa como todo lo demás desaparece.
Esta carrera solo se gana si fijas tu mirada en Jesús. Hazlo y observa como todo lo superfluo desaperece de tu vida.
Distraerte, podría costarte la vida eterna.
Pr. Ángel de la Cruz